Sabes que estás librando la batalla equivocada cuando las personas se convierten en el enemigo en lugar de la misión.
El Evangelio es una buena noticia: la justicia dada por Cristo, hecha efectiva por el Espíritu Santo. Cuando luchamos contra las personas o utilizamos el púlpito para atacar a otros, debemos dejar de librar batallas equivocadas. Las Escrituras nos recuerdan que no luchamos contra sangre y carne, sino contra fuerzas espirituales.
Nuestra vocación no es condenar, sino proclamar a Cristo. Cuando Jesús es exaltado, el Espíritu hace la obra.

¿Cómo sabes que estás peleando la batalla equivocada? Como Cristianos, predicamos el Evangelio, las buenas nuevas. Jesús hace que suceda; Jesús hace que funcione en la persona del Espíritu Santo. El Evangelio son las buenas nuevas, el mensaje de justicia. Por tanto, al luchar contra las personas, al pararse en el púlpito para hablar en contra de otros; estás peleando la batalla equivocada. Debemos combatir las entidades espirituales que causan tensión en nuestra vida espiritual.
Nuestro enemigo no es la apariencia física. No estamos luchando contra la apariencia física que vemos. Si no estamos armados para la batalla, pelearemos la batalla equivocada. Si no estamos armados para la batalla, no seremos capaces de escuchar la voz interior del Espíritu Santo. ¡Sólo necesitas dedicarte a tu trabajo y a tu deber como soldado de Cristo!