Santiago 1:2-3 enseña que las pruebas no tienen como objetivo aplastarnos, sino hacernos crecer. Un verdadero creyente elige la alegría, no porque el sufrimiento sea agradable, sino porque las pruebas fortalecen la fe y producen paciencia. A través de las pruebas, la fe se refina y madura.

Un verdadero creyente

El Libro de Santiago 1:2-3 dice: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia».

Como Cristianos podemos tener desafíos, pero nuestros desafíos no son como los de los demás, ya que están destinados a fortalecer nuestro deseo y determinación por Dios. Los verdaderos creyentes reciben los desafíos como amigos porque conocen su valor. Esa situación que parece imposible tiene un valor, porque no puede haber promoción sin examen. Un verdadero creyente no escucha el pánico del momento, sino que debe encontrar la tranquila voz de consejo del Espíritu Santo.

Los desafíos están hechos para conectarte al futuro que deseas. Cuando escuchemos al Espíritu Santo Él nos protegerá de las trampas del enemigo. El valor en los desafíos está en ayudarnos a explorar posibilidades haciéndonos mirar más profundamente, porque cuando los tiempos son estables y el mar está en calma nadie es realmente probado. Aplícate en tu trabajo y deber como soldado Cristiano. Comienza a ver el valor en tus desafíos y estarás conectado al futuro que deseas, en el nombre de Jesús.

Oración: «Señor Jesús, libera mi corazón para seguirte, dame sabiduría para conocer Tu verdad».