Por la gracia alcanzamos el éxito, y gracias a la gracia que nos permite conservarlo, lo mantenemos. Aunque trabajemos duro y nos esforcemos por lograr un avance decisivo, la batalla no siempre es de los fuertes ni la carrera de los veloces. Al final, es la gracia de Dios la que marca la diferencia.

Efesios 2:8, «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios».
Todos anhelamos grandes progresos; debido a eso trabajamos duro. Sin embargo, poco sabemos que la batalla no siempre es para el más fuerte, ni la carrera para el más veloz. Después de nuestras luchas y arduo trabajo, Dios es quien debe calificar nuestra labor. Ese es el significado de la gracia, no por las obras de justicia que has hecho, sino por Su gracia.
Nadie sabe lo que va a pasar. Por eso debemos orar como si todo dependiera de Dios y trabajar como si todo dependiera de nosotros.
El mejor hombre del mundo tan sólo puede mantener su posición y honor mientras Dios se lo permita, porque el honor atrae odio y persecución. Nadie puede sobrevivir a los ataques sin Dios, porque los ataques provienen de satanás, pero Dios nos protege.
Si nos dejamos llevar por nosotros mismos, caeremos y el enemigo triunfará. Si Dios nos retira Su apoyo, Su protección y Su amor, caeremos. Dios sabe que, por naturaleza, somos temerosos y débiles ante las pruebas.
Cabría pensar que, en la batalla, siempre debería ganar el más poderoso; sin embargo, muchos hombres buenos pasan desapercibidos y no se les rinde homenaje. Esto demuestra que la vida no se sustenta solo en la fuerza, sino principalmente en la gracia.
En ciertos momentos de la vida, nos encontramos siendo odiados y perseguidos injustificadamente debido a la gracia de Dios que reposa en nuestras vidas. Cuando esa gracia reposa sobre ti, muchas cosas en tu vida desafiarán la lógica humana, lo que hará que muchos quieran oponerse a ti y a lo que representas.
Pueblo de Dios, el mejor hombre tan sólo puede mantener su integridad mientras Dios se lo permita. Es mejor no alcanzar el éxito que alcanzarlo y caer. Cuando llegue el momento de orar, no pidas tan sólo bendiciones, pide también la gracia de poder mantener lo que ya tienes. Cualquiera puede alcanzar el éxito, pero no todo el mundo es capaz de mantenerlo.
Que seas bendecido con la gracia de recibir y mantener.
Oración:
«Señor Jesús, ayúdame a confiar en Tu gracia y no en mis propias fuerzas. Enséñame a confiar en Ti en cada batalla y dame la gracia de mantener cada bendición que me has concedido. Fortalece mi corazón para que me mantenga firme y confíe en Tu autoridad por encima de todo. En el nombre de Jesús. Amén».