El verdadero cambio comienza cuando dejamos de confiar en nosotros mismos y confiamos en Alguien más fuerte: el Espíritu Santo.
Cuando Él entra en nuestras vidas, nos da fuerza donde somos débiles y nos lleva a vivir una nueva vida. Esta transformación es lo que la Biblia llama convertirse o nacer de nuevo: no es esforzarse más, sino ser renovado desde dentro.

Cada día te despiertas por la mañana decidido a hacerlo bien, pero antes de que te des cuenta, has pecado. Esto me recuerda al Apóstol Pablo, que dijo, «Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago».
¿Cómo podemos cambiar nuestra vida de manera efectiva? La Biblia nos enseña que cuando hemos agotado nuestros recursos mentales y emocionales, ya no podemos confiar en nosotros mismos. En ese momento, simplemente tenemos que confiar en Alguien más fuerte, más sabio y más inteligente que nosotros, Alguien que manifestará Su fortaleza en nuestra debilidad. Sin duda, ese Alguien es el Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo habla, comienzan los cambios. Cuando Él entra en nuestra vida, la transforma por completo. A esto se le llama conversión o nacer de nuevo.
El Apóstol Pablo nos dice en Romanos 6:3-4, 6-8 que cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, fuimos bautizados en Cristo. Esto significa que morimos cuando Él murió; por lo tanto, el poder del pecado en mi está roto.
Sin embargo, es posible que algunos de nosotros no sepamos realmente qué es la salvación. La salvación es ser liberado del pecado y sus consecuencias. Recuperar tu libertad no es lo único; también necesitas deshacerte de tu antiguo yo, tu justicia propia y tu naturaleza pecaminosa, para poder abrazar a Jesús. Porque si no morimos con Cristo, no podemos revestirnos de Su nueva vida.
¿Qué significa morir con Cristo? Significa morir a nuestro pasado indigno. Cuando tu pasado termina, naces de nuevo. Esto es lo que el Apóstol Pablo quiere decir en Gálatas 2:20 cuando dice, «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí».
Si dices que has nacido de nuevo, ¿realmente has muerto a tu pasado indigno? Debemos fijar nuestra mirada en el cielo. Si seguimos mirando atrás, nunca podremos ser estables en nuestra obra espiritual con Dios. No nos engañemos: si no podemos mantenernos firmes por Jesucristo, ciertamente no podremos mantenernos firmes contra satanás y sus demonios.
Cristo busca seguidores a tiempo completo, no seguidores a tiempo parcial. Si estás buscando un día más conveniente para aceptar a Jesucristo, puede que ese día nunca llegue. ¡Hoy es tu día de salvación! ¡Hoy es tu día de libertad! Recibe a Jesús y recibe una nueva manera de vivir. Este es un nuevo año y es un año del desbordante gozo. Recuerda vivir una vida nueva y permanecer firmemente en Jesucristo solamente. Recuerda: bueno no es suficiente; lo mejor está por venir.
Oración: «Señor Jesús, creo que hoy es mi día de salvación. Ven y manifiesta Tu fortaleza en mi debilidad y dame la oportunidad de ser Tuyo nuevamente. ¡En el nombre de Jesucristo! Amén».