Sea cual sea la etapa por la que estés pasando, no te dejes distraer. Mantén la mirada fija en Dios, confía en Su plan y recuerda que Él sigue obrando incluso cuando no puedas verlo.

REHÚSA DISTRAERTE

Como Cristiano, estás en un camino espiritual con el Señor. Y en tu camino espiritual con el Señor, enfrentarás tanto tiempos buenos como malos. Como hijo de Dios, tus tiempos difíciles son tan buenos como tus buenos tiempos porque no hay mal verdadero en ellos; en realidad, son para la gloria de Dios. Como se registra en los dos primeros capítulos del Libro de Job, vemos a un hijo de Dios enfrentando tiempos difíciles; las personas ignorantes que estaban a su alrededor asumieron que estaba siendo castigado por sus pecados. Sabiendo que Dios estaba trabajando en él, poniéndolo a prueba, Job se mantuvo positivo y esperanzado, sabiendo que iba a ser sólo una breve parada en el camino a su destino. Job no pecó contra Dios; más bien, afirmó el hecho de que hay un tiempo para todo. Él entendió que Dios a menudo permite algunas situaciones adversas para poder llevarnos al siguiente nivel, porque nos ama.

De hecho, así como Dios a menudo concede en Su ira, también a algunas veces niega por amor. Si Dios concediera todos nuestros deseos, pronto parecería que sólo deseamos fama y autoridad sin estar dispuestos a beber de la copa de Cristo ni a recibir Su bautismo. Sin duda, Dios nos ama y sólo dará a Sus hijos lo que es bueno para ellos. José tuvo que pasar por el pozo seco para convertirse en esclavo en la casa de Potifar y luego a la prisión y desde la prisión al trono. Esos periodos de espera le prepararon para los desafíos que venían más adelante. Todo maestro exitoso alguna vez fue estudiante. Nosotros, Los Cristianos disfrutamos de la oportunidad de ser entrenadores para otros.

Cuando el pueblo de Dios adopta un estilo de vida basado en el propósito, enriquecen las vidas de los demás al dejar huellas positivas en ellos. Cuando seas capaz de expandir esta filosofía a una visión más amplia, tu propósito o visión se hará más claro. Pueblo de Dios, si sólo te enfocas en ganar dinero, una gran parte de la vida pasará de largo ante ti porque el dinero es sólo una pequeña parte de la vida. El dinero no puede darnos gozo, paz, consuelo o vida eterna; sólo Jesús puede. Las bendiciones del mundo enriquecen temporalmente el cuerpo, pero las bendiciones de Cristo enriquecen el alma por la eternidad.

Como Cristianos, se nos ordena seguir estos pequeños pasos de fe con paciencia en Cristo Jesús, ya que no hay atajos para la madurez espiritual. Cuando tienes prisa por lograr algo en la vida, estás destinado a cometer errores costosos que te harán retroceder, o incluso caer. Para no terminar como la mayoría de la gente allá afuera, que simplemente deambulan y no están seguros de sus metas y sueños, debes establecer objetivos claros. Cuando tu visión es clara, tu vida tendrá sentido. Para vivir la vida al máximo, debes tener metas que reflejen tu propósito. Cuando tu propósito está en el primer plano de tu mente, nada puede afectarlo porque es un lugar sagrado.

Pueblo de Dios, ¿cuál es ese periodo de espera? ¿Es la enfermedad, pobreza o decepción? La manera en que lo afrontas es importante. Para convertir los tiempos difíciles en buenos tiempos, siempre debes permanecer siempre fiel a tu propósito en la vida, llueva o brille el sol. ¿Por qué son importantes los periodos de espera en la vida de un Cristiano? Es porque nos ayudan a descubrir en qué hemos errado para redirigir nuestro enfoque hacia la voluntad de Dios, para ayudarnos a evaluar nuestro progreso, para tomar nuestra posición apropiada en Cristo y para prepararnos para los desafíos que tenemos por delante. Pueblo de Dios, mantente enfocado y rehúsa distraerte, porque aquellos que bendicen a Dios en medio de sus pruebas serán bendecidos por Dios a través de sus pruebas.

Oración: «Oh Espíritu Santo, ayúdame a permanecer fiel a mi propósito mientras continúas dándome la fe y la paciencia necesarias para superar todas las pruebas que me distraen de correr la carrera Celestial. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén».