La oración según la voluntad de Dios es la llave maestra que nos da confianza ante Él. Las Escrituras nos muestran que Jesús comenzó Su ministerio en oración y lo terminó en oración, revelando que la oración es fundamental para el propósito de Dios.

Cuando oramos como Dios desea, obtenemos una perspectiva de cómo Él nos ve a nosotros mismos y a los demás, y somos atraídos hacia Sus planes. Según 1 Juan 5:14-15, esa oración nos da seguridad: Dios nos escucha y Su voluntad se cumple a través de nosotros.

La oración conforme a la voluntad de Dios

Texto de referencia: 1 Juan 5:14-15

La oración es la llave maestra. Como nos dice la Biblia, Jesús comenzó con la oración y terminó con la oración. Orar como Dios quiere que oremos es el mayor logro. A través de la oración, conoces la opinión de Dios sobre ti mismo y sobre los demás, y te involucras en el proyecto y el plan de Dios.

La oración no es solamente palabras pronunciadas con los labios. La verdadera oración fluye del espíritu. Por eso es posible orar sin cesar, no hablando sin parar, sino viviendo en el espíritu de la oración. La oración es una relación entre Dios y sus hijos. Dios es Espíritu y quienes se relacionan con Él deben hacerlo en espíritu.

El corazón es la persona real. El corazón es el hombre interior, la sede del deseo, la voluntad, la conciencia, la sabiduría y el carácter moral. La vida refleja lo que hay en el corazón. Un corazón Creyente produce un comportamiento correcto y buenas obras como prueba de fe. Las buenas obras no producen fe; son el resultado de la fe.

Dios escucha la oración conforme al estado del corazón. Por eso el corazón debe ser puro. Un corazón puro actúa según la Palabra de Dios. Esto sucede a través de la meditación, darle vueltas una y otra vez a la Palabra en el corazón hasta que influya en la conducta y el comportamiento.

El Espíritu de Dios en nuestros corazones nos permite clamar naturalmente: «¡Abba, Padre!». Esta oración es sin esfuerzo y genuina. La oración ofrecida sin el Espíritu es vacía y vana. La verdadera oración ocurre cuando el Espíritu ora a través de nosotros.

Cuidar el corazón es orar constantemente en el corazón, componiendo melodías para el Señor. El nombre de Jesús y la sangre de Jesús fluyendo continuamente en el corazón son suficientes para eliminar el conflicto entre la carne y el espíritu. Por medio de esto, hay sanidad interior, liberación personal y crecimiento.

El mayor logro en la tierra es conocer la opinión de Dios sobre ti mismo y sobre los demás, caminar en el Espíritu y vivir una vida de oración desde un corazón puro.

Oración:

«Señor Jesús, dame un corazón puro. Deja que Tu Espíritu more en mi corazón y enséñame a orar como Tú deseas. Ayúdame a caminar en el Espíritu y a vivir una vida de comunión constante contigo. Que mi corazón refleje Tu Palabra y Tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén».