EL CAMINO DE LA FE Y LA HUMILDAD - The Synagogue, Church Of All Nations - SCOAN - Prophet T.B. Joshua (General Overseer)

EL CAMINO DE LA FE Y LA HUMILDAD

Una vez más, la mañana estuvo repleta de manifestaciones a medida que el Coro de La SCOAN invocaba a las Huestes del Cielo. Fue una sumamente enérgica sesión de alabanza y adoración en la que los coristas interpretaron diversas canciones del repertorio general de góspel, incluyendo además icónicas y exclusivas canciones de La SCOAN como «Espíritu, ora a través de mí», «El poder del pecado en mí está roto», «Abre mi corazón a Tu palabra», «Guíame» y «El amor de Dios». Mientras los congregantes cantaban con el coro, muchos comenzaron a rodar en el espíritu y a vomitar los depósitos diabólicos contenidos en sus cuerpos, recibiendo así su libertad de toda enfermedad y cautiverio satánico.

En un mensaje titulado «EL CAMINO DE LA FE Y LA HUMILDAD», el Profeta Racine señaló que seguir a Jesús significa seguir el angosto camino de la Cruz, lo cual requiere que los Cristianos no den lugar a las tentaciones del temor, el ego, el orgullo, la codicia y el compromiso moral. Tomó su primera lectura de Mateo 7:13-14, más tarde citó Lucas 9:23, Mateo 10:38-39, Juan 6:54, Daniel 4:30-38, y finalmente Mateo 15:21-39 como base para mostrar que la verdadera vida Cristiana requiere sacrificio y abnegación en muchos frentes. En particular, advirtió a los fieles contra «el pecado de la arrogancia y la autosuficiencia» que, según explicó, podría fácilmente arrastrar al Cristiano descuidado. En palabras del Profeta Racine: «Cuando hacemos cosas con orgullo y arrogancia nos honramos a nosotros mismos y deshonramos a Dios, de modo que nos magnificamos a nosotros mismos por encima del Señor». Por lo tanto, aconsejó a los congregantes que reconozcan sus debilidades y se humillen ante Dios. Según el siervo de Dios, Racine: «Para honrar a Dios debemos venir a Su presencia con sinceridad y humildad de corazón, y reconocer nuestra posición ante Jesús como indignos de Su gracia. Reconocer nuestra posición ante Dios es admitir nuestras debilidades, nuestros defectos y limitaciones. Y cuando lo hacemos, la solución ha llegado».

Tras entregar la Palabra de Dios, el Profeta Racine se movió en medio de la congregación y comenzó a ministrar sanidad y liberación en el poderoso nombre de Jesucristo. Poco después, se le unieron la Profetisa Yinka y el Profeta Chris para imponer manos ungidas a los expectantes fieles. Durante la Oración Masiva, una congregante no Cristiana que asistía por primera vez en su vida a un servicio de la iglesia, vomitó cuatro conchas a medida que expulsaba el punto de contacto entre ella y las fuerzas de la oscuridad. En verdad, fue excepcionalmente digno de ver.

TTESTIMONIOS

13 AÑOS DESPUÉS, LA SANIDAD DE LA ÚLCERA EN LA PIERNA CONTINÚA PERMANENTE

Transcurría el año 2007, cuando a sus 27 años, justo en la flor de la vida, el futuro se convirtió repentinamente en un espejismo para la señorita Ogechi Iheanacho, del estado de Imo. Ogechi había sufrido una grave lesión en la pierna durante un accidente y dicha lesión se negaba a sanar pese a la intensa atención médica que recibió en al menos cinco hospitales. Preocupados por su vida, los médicos de Ogechi aconsejaron que lo mejor era amputarle la pierna izquierda que ya entraba en putrefacción. De hecho, el problema se había convertido en una maldición y sólo Alguien más fuerte, inteligente y sabio que ella misma podía salvarla de esa maldición: Jesucristo. Al darse cuenta de esto, Ogechi se dirigió hacia La SCOAN, donde el Profeta T.B. Joshua oró por ella en el poderoso nombre de Jesucristo. Mientras la oración tenía lugar, la pierna enferma de Ogechi comenzó a vibrar al tiempo que la unción fluía a través de ella, expulsando los agentes demoníacos que estaban provocando la descomposición e insufrible dolor en su pierna.

Poco después, Ogechi regresó a La SCOAN para informar del estado de su herida, con sólo una cicatriz como recuerdo de todo lo que había atravesado. Ahora podía darse golpecitos en la cicatriz y caminar con la pierna que una vez fue condenada.

El pasado domingo, trece años después, Ogechi visitó nuevamente La SCOAN para dar testimonio de la permanencia de su milagrosa sanidad. Ogechi, ahora casada con Emmanuel Ozochukwu, contó que mientras atravesaba aquel difícil periodo no había sido capaz de moverse ya que «la pierna no cesaba de expulsar agua». según ella misma testificó a la iglesia. «Durante la oración, los demonios en mi pierna dijeron que no se irían, pero finalmente desaparecieron después de que el hombre de Dios ordenara “fuera, en el nombre de Jesucristo”».

Con su cicatriz ahora menos visible, Ogechi testificó en la iglesia para glorificar a Dios por haber salvado su pierna de la amputación, para la que los médicos requerían la suma de 600 000 nairas. También agradeció a Dios por haberle otorgado un esposo tras su sanidad. Aconsejó a todas las personas que confíen en Dios, sin importar el problema que puedan estar enfrentando. Su esposo, Emmanuel, agradeció a Dios por haber sanado a la mujer con la que se casó. Ogechi concluyó diciendo: «Cuando el hombre de Dios ora por ti, recibes un paquete completo con las bendiciones de Dios».

RESCATADA DEL DESIERTO DE LA LUJURIA Y LA DROGADICCIÓN

Después de vagar durante siete años por el desierto de la lujuria, la prostitución y la drogadicción, la señorita Elsa Nzuomah, de 22 años, finalmente encontró su libertad. Durante la liberación que restauró a la camerunesa a su destino original, el espíritu maligno en ella confesó muchas cosas antes de huir para siempre. Comenzó diciendo: «Somos los espíritus ancestrales», señalando así la presencia de muchos agentes satánicos en la vida de la joven. Continuando con las confesiones, el espíritu maligno dijo: «He frustrado su vida. Ella es una desertora escolar. Es una drogadicta. Ella toma todas las drogas». Y para hacerlo aún más patético, el espíritu maligno afirmó: «Es una prostituta. Ha estado en las calles durante años y ha abandonado a su familia. Nadie conoce su paradero». Mientras el espíritu se jactaba de todo lo que había hecho en la vida de la joven, la Profetisa Yinka tomó su posición en el poderoso nombre de Jesucristo y dijo: «¡Ya es suficiente! Espíritu de prostitución, ¡sal de este cuerpo, en el nombre de Jesucristo!». Inmediatamente, Elsa cayó al suelo y momentos después se levantó libre de la esclavitud demoníaca. «Padre, te agradecemos por haberla restaurado completamente», dijo la Profetisa Yinka al terminar su oración.

El domingo, en un dramático testimonio, Elsa, con lágrimas en os ojos, testificó a la iglesia hablando sobre su vida pasada. Mary, la madre de Elsa, fue incapaz de controlar su conmoción mientras escuchaba atónita la confesión de su hija por primera vez.

Decidida a confesar todo y liberarse de su oscuro pasado, Elsa miró directamente a la cámara, luchando contra las lágrimas. «Yo estaba estudiando una maestría en derecho cuando empezó todo», comenzó Elsa su relato. Dijo que una amiga le presentó a otra amiga nigeriana a la que le estaba yendo tan bien que incluso estaba construyendo su propia casa. Al ser alguien que siempre quiso ir al extranjero y ganar dinero para ella y su familia, Elsa aceptó la propuesta de su nueva amiga: viajar a Nigeria para ganar dinero y seguir allí su programa de Derecho. Sin embargo, resultó que había sido atraída hacia una vida de prostitución, y pronto descubrió que la supuesta amiga con la que debía reunirse no tenía ni un lugar propio ni un trabajo; sencillamente vivía en un burdel.

A Elsa le resultó difícil vender su cuerpo al principio, pero finalmente sucumbió para poder pagar sus cuentas y sobrevivir. Confiando en las aplicaciones de citas por Internet, Elsa conoció y se acostó con cientos de hombres por dinero; a veces, se acostaba hasta con ocho hombres diferentes en un día. Elsa se sentía muy incómoda al principio así que comenzó a deprimirse y para sentirse mejor, empezó a consumir drogas duras, incluyendo crack y cocaína. Una vez adicta a las drogas, hacía cualquier cosa para conseguirlas, incluso ofrecía su cuerpo a los traficantes que no podía pagar. «Podía pasarme semanas enteras sin comer mientras tuviera drogas», confesó Elsa con una inocente calma que contradecía sus peligrosas aventuras. «El vacío se convirtió en demasiado para mí y no podía cuidar de mí misma», añadió. Elsa se volvió suicida y en repetidas ocasiones se cortaba con objetos afilados.

De repente, Elsa decidió huir de todo, desapareció del burdel y se encontró a sí misma en La SCOAN, donde recibió su liberación.

Hoy en día, es una mujer libre, para la gloria de Dios. «Esta es la primera vez en siete años que no me he fumado un cigarrillo en las últimas dos semanas y no he tenido deseo por las drogas ni la prostitución», contó Elsa sobre la transformación de su vida. En ese momento, la madre de Elsa dio su testimonio sobre la situación. Contó que su hija había dejado de comunicarse con la familia dos meses después de que se mudara a Yaoundé, en Camerún, para su programa de maestría y que ella y su esposo habían reunido el dinero para pagar las cuotas escolares y el alojamiento a su hija. Y aunque Elsa había estado experimentando con cigarrillos desde los 15 años, sus padres lo ignoraban, razón de más para que su madre se conmocionara al descubrir que Elsa se había dedicado a la prostitución en Nigeria. También contó lo preocupada que estuvo la familia cuando Elsa desapareció y cómo su padre quedó destrozado emocionalmente y después enfermó.

Cuando finalmente Elsa fue localizada en Internet, ella dijo primero a su familia que estaba en Ghana y más tarde dijo que era peluquera en Nigeria, mintiendo así  a su madre. Cuando se le pidió que regresara a casa, Elsa respondió de manera grosera y cortó nuevamente toda comunicación. «Empezamos a orar por ella, rociando el Agua de la Mañana en su foto», dijo la madre de Elsa. Poco después, Elsa llamó a su madre diciendo que tenía ganas de visitar La SCOAN. Esta noticia alegró sumamente el corazón de la señora Mary Nzuomah, sin saber que una noticia aún mayor la esperaba; ¡Jesús había liberado y restaurado a su hija en La SCOAN!

Mary aconsejó a todos los padres que oren siempre por sus hijos y que los guíen «en los caminos de Dios». Testificando gozosa que ya no es una suicida, Elsa dijo que ahora está sumergida en la oración y en leer la Biblia. Aconsejó a todos los jóvenes que busquen la grandeza en la vida de una manera piadosa.   

NUNCA MÁS CAUTIVA DE LA LUJURIA Y LA PROSTITUCIÓN

La ugandesa, Nambooze Nuruh, había tomado lo que ella creía que era un camino hacia la prosperidad: la prostitución internacional. Empujada por el espíritu de lujuria, Nambooze se entregó a hombres de diferentes países, incluyendo los Emiratos Árabes Unidos (EAU), China, Tailandia, Malasia y Singapur. Sabiendo perfectamente en lo que se estaba metiendo, Nambooze se comprometió a devolver los 8.000 dólares que su agente había pagado para organizar su primer viaje a los EAU. Después de estar vendiendo su cuerpo en los Emiratos Árabes Unidos durante un año, Nambooze fue deportada tras la expiración de su visado. Regresó a Uganda decepcionada y con las manos vacías, pero seguía pensando que la prostitución podía proporcionarle la prosperidad que tanto ansiaba. En una desesperada búsqueda por lograr su retorcido sueño, Nambooze pronto se encontró saltando de un país a otro, pero los resultados que buscaba jamás se materializaron; más bien, su situación empeoró aún más. Cansada de la prostitución, Nambooze regresó a Uganda y montó un negocio que se hundió en dos meses. Luego regresó a China para retomar nuevamente la prostitución. Tras un mes en China, Nambooze fue a una farmacia y conoció a un hombre nigeriano a quien inicialmente trató de seducir pero, tal y como Dios lo quiso, el hombre prefirió escuchar su historia y se ofreció a ayudarla a visitar La SCOAN para recibir oración.

Cuando el hombre finalmente le pagó su pasaje de avión a Nigeria, Nambooze se sintió abrumada, ya que ningún hombre le había ofrecido nada sin querer su cuerpo a cambio. Para entonces, ella ya había regresado a su casa en Uganda. «El hombre me envió el boleto incluso antes de que yo obtuviera mi visado», dijo Nambooze a la iglesia. Luego contó cómo se las arregló para pedir prestados los 100 dólares del visado para poder concluir su viaje hacia la liberación. Finalmente, una vez en La SCOAN, el espíritu de lujuria que empujaba a Nambooze a la prostitución fue expuesto y expulsado durante la oración del Profeta Racine. Hablando sobre su transformación, Nambooze dijo: «Desde mi liberación, ya no duermen hombres conmigo en el sueño y ya no siento ese deseo irrefrenable por los hombres». Consecuentemente, aconsejó a las jóvenes: «La prostitución no es una alternativa; esperen en Dios».